Cuentoterapia Social
Qué es la Cuentoterapia Social
La Cuentoterapia Social nace del encuentro entre el lenguaje simbólico de los cuentos y el acompañamiento a personas, familias y comunidades. En mi práctica, los relatos han abierto un espacio para escuchar, reconocer vivencias y explorar posibilidades de cambio.
Las necesidades materiales y afectivas se entrelazan. Atenderlas requiere recursos, pero también una relación en la que la historia de cada persona encuentre su lugar.
Qué es la cuentoterapia
La cuentoterapia utiliza los cuentos y su lenguaje simbólico como recurso de acompañamiento. Una historia puede ofrecer imágenes para acercarnos a lo que sentimos, reconocer un conflicto o imaginar posibilidades que todavía cuesta expresar con palabras propias.
En un personaje, un bosque o un camino podemos encontrar algo que nos recuerde nuestra experiencia. El sentido que adquiere esa imagen depende de quien escucha y de su momento. Por eso, al compartir un cuento, dejo espacio para que cada persona descubra qué le dice.
Mi propuesta de Cuentoterapia Social integra ese trabajo con el acompañamiento a personas, familias y comunidades, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, exclusión o fragilidad.
Una manera de recuperar el encuentro
Desde muy joven, por mi profesión, aprendí a escuchar las historias de otras personas. Con los años fui buscando cómo acompañarlas más allá de los informes, las ayudas y los protocolos. Los cuentos me ofrecieron un lenguaje cercano para acercarme a experiencias que a veces resultaba difícil expresar directamente.
El encuentro con Lorenzo A. Hernández Pallarés y la Cuentoterapia me ayudó a integrar mi formación, mi experiencia vital y mi práctica profesional. De ese recorrido surge esta manera de trabajar con los relatos en el ámbito social, que desarrollo en mi libro Cuentoterapia Social.
Puedes conocer más sobre mi trayectoria y mi manera de acompañar.
El lenguaje simbólico: evocar y abrir sentido
Los cuentos dan forma a los miedos, los anhelos y los conflictos humanos. Sus imágenes pueden ofrecer un espejo de lo vivido y permitir que cada persona encuentre conexiones con su propia historia.
Al preparar un relato atiendo a la experiencia personal, a los vínculos y a las condiciones sociales que aparecen en él. En «Hansel y Gretel», por ejemplo, podemos observar el ingenio de los hermanos, su alianza y el hambre que atraviesa la historia. Son posibilidades de lectura que me ayudan a preparar la escucha; después, cada persona puede detenerse en algo diferente.
Una pregunta sobre una escena o sobre lo que hace un personaje permite conversar sin pedir que quien escucha cuente su propia historia. Puede compartir lo que desee, quedarse en el relato o guardar silencio.
Cómo se aplica en el acompañamiento social
Entiendo lo social como el ámbito en el que acompañamos la vida cotidiana. En él confluyen profesionales del trabajo social, la psicología, la educación, la terapia y la mediación. Cada cual incorpora los cuentos desde su formación, sus funciones y las necesidades de las personas con las que trabaja.
En mi libro reúno experiencias con familias en crisis, niños, niñas y adolescentes en desprotección, mujeres que han vivido violencia, personas en procesos migratorios y personas mayores que atraviesan soledad. En cada contexto cambian la elección del cuento, la forma de compartirlo y el apoyo que requiere el encuentro.
Las necesidades materiales y afectivas se entrelazan. El cuento puede ayudar a expresar una vivencia y reconocer recursos propios y compartidos, dentro de un acompañamiento que atienda también las condiciones de vida.
En el artículo Cuentoterapia y Trabajo Social profundizo en esa relación con la intervención psicosocial.
Cómo elegir un cuento para acompañar a una persona
Antes de pensar en un título, escucho qué está ocurriendo, qué necesita atención primero y si la persona desea escuchar un cuento. Su edad, sus referencias culturales, su comprensión y el momento que atraviesa orientan la elección. Un mismo tema puede necesitar relatos distintos.
En mi libro propongo cuatro criterios para preparar esa decisión:
Qué relación puede encontrar con su experiencia
Valoro qué imágenes podrían resultarle significativas. Esa posible resonancia se explora con la persona; conocer su situación no me permite anticipar lo que encontrará en el cuento.
La duración, la complejidad y la forma de compartirlo
Reviso si la historia se ajusta a sus intereses, su atención y sus necesidades de acceso. Puedo ofrecer la lectura compartida de un álbum ilustrado o la narración de un cuento de tradición oral. La brevedad también puede dar lugar a una conversación profunda.
Las posibilidades de apoyo y cambio
Me detengo en las imágenes de cuidado, ayuda, esperanza y transformación que ofrece el relato. También reviso cómo representa la violencia, la responsabilidad y las salidas posibles, atendiendo a la versión concreta que voy a compartir.
El espacio que deja para conversar
Busco historias que permitan hablar de un personaje o de una escena sin exigir una revelación personal. Una pregunta abierta puede invitar a explorar lo ocurrido y dejar que cada cual decida cuánto quiere compartir.
Conocer bien el cuento y lo que despierta en mí forma parte de la preparación. En Symbolia presento otra vía para explorar cuentos y símbolos vinculados al acompañamiento.
Qué hacer después de compartir el cuento
Al terminar dejo un espacio y observo si la persona quiere hablar, preguntar o guardar silencio. Puedo invitarla a recordar una imagen o a pensar qué necesitaba un personaje. Escucho su respuesta sin presentar mi interpretación como la correcta.
El encuentro puede continuar con una conversación, un dibujo o un gesto sencillo, según lo que tenga sentido para quien participa. Antes de cerrar atiendo a cómo se encuentra y a qué necesita para volver a su actividad cotidiana. Lo que haya aparecido puede retomarse en otro encuentro, si la persona lo desea.
Mi trabajo como mediadora simbólicaEl cuidado forma parte de la elección
Un cuento puede despertar malestar. Necesito atender a cómo se recibe, aceptar que la persona prefiera parar y valorar si dispongo de los recursos para acompañar lo que aparece. En ocasiones conviene esperar o buscar el apoyo profesional que corresponda.
La seguridad, la alimentación, la vivienda y las medidas de protección requieren respuestas concretas. Los cuentos se integran en ese acompañamiento; su uso necesita reconocer tanto sus posibilidades como los límites de nuestra intervención.
Aprender a trabajar con cuentos
En mis formaciones reúno fundamentos, análisis simbólico, criterios de selección y recursos metodológicos nacidos de la intervención. Trabajamos cómo preparar un repertorio, narrar o leer con atención y acompañar lo que sucede después.
Mi intención es que cada profesional encuentre cómo incorporar los cuentos a su trabajo cotidiano, cuidando a las personas y el encuentro.
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